Infanticidio

Se me vinieron a la mente muchos momentos y la lectura de la biblia fue uno de ellos, no es que me quiera poner religioso pero si recordé que por poco y nos quedamos sin razón de ser durante estos últimos 2 mil años. Pero hoy no se trata de eso, mas bien de lo otro.

Estamos aquí parados, sentados, acostados o de lado, es mas, esquivando un hecho al que le hemos echado mucho trecho pero que cimienta un techo que sin lugar a dudas no tarda en aplastarnos. De hecho.

Es cuestión de minutos, por no decir que de horas que termine de idear este verso, pero lo que intento decirles es que estos niños comen a deshoras. También juegan sin juguetes, corren sin ensuciarse los zapatos y lo que es peor aún, hablan hasta por las teclas… y nadie se toma el tiempo de tomarles la mano, ya ni para llevarlos a la escuela. Por algo aprenden conectados con otras personas.

Luego porque nos sorprenden con cosas que ni uno sabía o que ni ellos se suponía que comprendieran.

Lo mejor de todos los casos son los desvelos que se supone gastamos en quererlos. Pobres niños tan ilusionados con sus sueños que uno se ilusiona con la vida que según nosotros deberían tener nuestras esperanzas terrestres y así, todo mundo vive lejos de lo que decimos que pasa en la casa.

Por eso se mueren los niños, por tiempos que se apresuran, bandas anchas que ignoramos y tiempos en los que nosotros no nos hemos subido a ese ruedo. El que dice que quererlos es atenderlos.